Billy y Savitri tienen anécdotas hilarantes de sus intromisiones, que ya le costaron más de 30 arrestos al Reverendo: una vez decidieron “probar” cómo sus cuerpos reaccionaban ante un nuevo Starbucks gigante implantado en Barcelona y fueron, con 60 seguidores, a lamer sillas, mesas, vasos y cafeteras.